lunes, 3 de marzo de 2014

¿Estás lo suficientemente motivado?



La motivación explica por qué se efectúa una conducta, es el motor que da vida a los sueños e impulsa su realización.

Existen personas que parece que no tienen motivación por nada, que se limitan a dejar pasar los días esperando que las cosas cambien y se resignan a ser espectadores de  su propia película, en vez de protagonizarla. Simplemente las circunstancias de la vida nos impiden sentir ese fuego interno, a veces incluso porque hemos aprendido a ignorarlo, anularlo para hacer sólo lo que se espera de nosotros, lo que hace la mayoría, para ocultar lo que realmente somos y mostrarnos cómo los demás esperan que seamos, de esa manera ni destacamos ni somos diferentes y así no tendremos que pensar en otra cosa.

Pero cuando estas motivado todo cambia. En algún momento de nuestra vida todos tenemos la capacidad de motivarnos y es en ese preciso instante en el que logramos todo lo que nos proponemos.

Algunas conductas no pueden entenderse sin la consecución de determinados premios, pero otras parecen movilizarse por impulsos internos (motivación intrínseca) ajena a dichas consecuencias. En este caso puede dedicarse un gran interés y esfuerzo en una actividad sin que aparentemente se obtenga beneficio alguno por realizarla. Por ejemplo: cuando queremos tocar un instrumento, leer, hacer deporte..En estos casos se busca obtener deleite en la conducta que emana de ella. Este tipo de conductas satisfacen necesidades personales de eficacia, curiosidad, nos dan una "causación personal" y cuya función es que la persona gobierne su propia conducta.

También se relaciona con las emociones, con la cualidad afectiva que conlleva dicha conducta. Se entiende que la realización de dicha conducta posee una cualidad hedónica (búsqueda de placer, de un estado agradable) que hace que se realice, lo que a su vez produce unas consecuencias inmediatas perfectas. Aporta entusiasmo, alegría, optimismo, positivismo, aumenta la productividad, te hace más flexible y aumenta tu salud.

Es muy importante creernos eficaces para dicha conducta, convercernos a nosotros mismos de que somos capaces de realizarla y ponernos en marcha en ese nuevo reto. Cuando estás lo suficientemente motivado no hay nada que se interponga entre tus objetivos y tú.

Si la tarea o conducta que queremos realizar es demasiado complicada, el cansancio se empieza a notar, nada parece que funciona, tenemos la sensación de perder el tiempo... en ese momento debemos armarnos de valor, poner todo nuestro esfuerzo y habilidad e ir a por ella sin importar nada más. En nuestro largo camino podemos tener fracasos, impedimentos, gente, personas, situaciones, dinero (sobretodo la falta de él) pero lo importante es tener en cuenta que hay ocasiones en las que nosotros no podemos hacer nada, que no es nuestra culpa y que la responsabilidad puede ser de otros factores y no nosotros mismos.

¿Cuál es la mejor manera de motivarse y permanecer motivado?

Siguiendo una serie de pasos:

1. Domina la ecuación- dolor placer: los seres humanos no somos criaturas aleatorias, todo lo hacemos por alguna razón, motivo, consecuencias... se lleva a cabo por evitar el dolor y conseguir el placer. Esa es la verdadera esencia de la motivación. Todos nosotros en nuestra vida hemos pasado por algún momento en el que hemos dicho: "Ya está bien, tengo que cambiar, no puedo seguir así" y es en esa circunstancia en el que el sufrimiento se convierte en nuestro mejor aliado. Nos impulsa a mejorar nuestra situación y que se produzca ese cambio. Por eso en muchas ocasiones el dolor es mayor motivador que el placer si sabemos aprovechar la oportunidad.

2. Aprende a controlar tu estado emocional en cada instante: cada momento de nuestra vida tiene asociado un estado emocional. Son los que condicionan nuestras acciones y como consecuencia de ello nuestros resultados.

3. Diseña un futuro apasionante, diferente e inspirador: es difícil mantener un elevado nivel de motivación cuando no se tiene un sueño por el que luchar cada día. Los triunfadores se preocupan de crear, como primer elemento de éxito una imagen tan desafiante y apasionada, que tira de ellos como si se tratara de un gigantesco imán.

No existe una fuerza capaz de motivar más a un ser humano que una visión poderosa de todo lo que anhelamos alcanzar. Por lo que cree visualizaciones de todo aquello que desea conseguir y utilice esas visualizaciones para situarse en un estado emocional de máximo rendimiento.

Si todavía no lo has hecho, escribe cuáles son tus mayores objetivos en la vida. Una vez los hayas definido, cree una película mental en la que sea el protagonista. Porque si puedes soñarlo o imaginarlo puedes hacerlo.

4. Aprende a condicionarte cada día. La motivación no es permanente, no dura para siempre. Por lo que es preciso condicionarse a crear el hábito de encender la motivación a diario.

Aquellas personas que diariamente hacen un esfuerzo por dar lo mejor de ellos mismos en cada instante, consiguen grandes resultados en su vida.

5. Alimenta cada día la pasión. Ninguna persona puede destacar en algo si no siente la pasión absoluta por lo que está realizando. Es la chispa que enciende la motivación.

Comienza ahora mismo en desatar la pasión en todas y cada una de las actividades que realices. Conviértete en un apasionado de la vida.

6. Comienza el ciclo de éxito trabajando para ti mismo. Si se cree que posee el potencial necesario para triunfar, como consecuencia de esa creencia, se pondrán en marcha todas las acciones necesarias para lograr los resultados que deseas. Y todas esas acciones traen buenos resultado. Una vez conseguidos todos esos resultados, tu creencia en ti mismo y tu potencial aumentaran. De esta manera para la próxima vez podrás realizar acciones todavía mucho más poderosas que aumentaran mucho más tus resultados.

Y el ciclo se repite, por lo que en todo momento potencia la inercia positiva.

7. Aprovecha los momentos ideales para tomar las decisiones y producir los cambios hacia el logro de tus sueños.

8. Haz lo que sea necesario para conseguir los resultados, sólo se logra el éxito cuando estás dispuestos a poner el esfuerzo que sea necesario para conseguirlo. Consiste en tener la certeza de que hoy soy mejor que ayer, pero teniendo la seguridad de que mañana seremos todavía mejores.

9. Alimenta tu mente en positivo. Es imposible motivarse con una mente con mensajes negativos. Nuestra mente enfoca en una única dirección, por lo que si lo hace en positivo es imposible que lo haga simultáneamente en negativo.

10. Aumenta el tamaño de tus objetivos. Es la hora de comenzar a pensar en las consecuencias de lograr un objetivo mucho mayor, ya que los objetivos gigantes producen una motivación gigante. Es importante comenzar a soñar en grande. La motivación se dispara hasta niveles increíbles y desde ese estado de máxima inspiración TODO ES POSIBLE.

SI NO LO INTENTAS NUNCA LO CONSEGUIRÁS.





martes, 25 de febrero de 2014

¿Te atreves a conocerte?



A lo largo de mucho tiempo hemos estado acostumbrados a considerar a alguien inteligente según su puntuación en el Cociente Intelectual (CI). Así, se habla de una única inteligencia innata que la tienes o no la tienes. Lo curioso es que muchas de las personas con un CI alto carecen, sin embargo, de otras muchas habilidades de verdadera utilidad tanto en el ámbito personal como el profesional.

Nuestra educación ha estado dirigida a tener en cuenta sólo el CI. Si tuvieramos en cuenta estas capacidades y habilidades los niños serían más felices y se desarrollarían más plenamente.

En un estudio del Instituto Carnegie de Tecnología, analizando el caso de diez mil personas, informaba que el 15% del éxito se debe a la experiencia técnica, y el 85 por ciento a las cualidades personales: conducta, integridad, observación, imaginación creadora, decisión, adaptabilidad, dirección, habilidad organizativa, expresión, conocimiento. Tales cualidades son necesarias para el buen éxito en cualquier actividad o área de la vida, no solamente en el área profesional.Y aquí es donde entra en juego nuestra Inteligencia emocional.

La Inteligencia emocional hace referencia a los procesos implicados en el reconocimiento, uso, comprensión, manejo de los estados emocionales de uno mismo y de otros para resolver problemas y regular la conducta. Dicho con otras palabras, es la capacidad de la personas para razonar sobre las emociones propias, ajenas y procesar la información emocional para aumentar el razonamiento.

Te puedes estar preguntando, ¿Qué es actuar de manera emocionalmente inteligente?
Actuamos emocionalmente inteligente cuando escuchamos el mensaje que contienen nuestras emociones y no tratamos de luchar contra ellas cuando estas resultan molestas. Cuando nos damos cuenta de esto, es cuando podemos empezar a tomar las riendas de nuestra vida y, aunque no podamos cambiar factores externos a nuestro alrededor, si que tenemos el poder de decidir cómo nos afectan emocionalmente aprendiendo a gestionar nuestras emociones y elegir nuestras decisiones. Esto no es un trabajo fácil, porque aunque en nosotros está el poder, en nosotros también está  la RESPONSABILIDAD de decidir y aceptar dichas obligaciones.

Las emociones nos aportan información sobre nuestro estado interior y nos permiten mostrar al mundo cuál es nuestro estado, nuestras necesidades, metas y deseos. Las respuestas ante estas señales que nos envían nuestras emociones son importantes, ya que no siempre corregimos lo que está mal.

Para llevar a cabo el proceso básico del conocimiento de nuestras emociones y, con ello, el desarrollo de la inteligencia emocional, según el modelo de Greenberg está compuesto por los siguientes pasos:

  • Ser conscientes de nuestras emociones: prestar atención a lo que sentimos y encontrar una forma de          describirlas.
  • Darle la bienvenida a nuestras experiencias emocionales: no tratar de evitarla o desviarnos de ella, hay que tener en cuenta que reconocerla implica una OPORTUNIDAD para recoger información que tiene que ver con lo que es importante para nuestro bienestar.
  • Describir las emociones con palabras: poner nombre a una emoción es el primer paso para su regulación.
  • Identificar la emoción primaria.
  • Evaluar si esa emoción primaria es adaptativa o no: si es adaptativa, nos servirá para guiarnos hacia la acción.
Si, en cambio, la emoción no es de utilidad, es necesario cambiarla. Reconocer que una emoción no nos ayuda es un proceso complicado que sólo nosotros podemos realizar, y en el que es necesario darnos cuenta de nuestras emociones, nuestra historia emocional y de nuestras experiencias pasadas.

-      Una vez identificadas y evaluadas nuestras emociones, se trata de permitir que aquellas que resultan desadaptativas salgan  y sustituirlas por emociones adaptativas que nos ayuden a la correcta toma de decisiones.


Cuando nos damos cuenta que estamos a cargo de la situación en la que nos encontramos, y no somos víctimas, empezamos a cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos, y es cuando estamos preparados para el camino hacia el cambio. 

El hombre no está absolutamente condicionado y determinado; al contrario, es él quien decide si cede ante determinadas circunstancias o si resiste frente a ellas. En otras palabras, el hombre, en última instancia, se determina a sí mismo. El hombre no se limita a existir, sino que decide cómo será su existencia, en qué se convertirá en el minuto siguiente. Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido.




viernes, 31 de enero de 2014

Sonríe..sin importar nada más



Es una expresión facial, el gesto de curvar suavemente la boca que expresa un sentimiento de satisfacción, felicidad, placer o agrado. Dura 6 segundos, mueve 17 músculos, activa la circulación del estómago, facilita la digestión, el intercambio de aires en los pulmones se triplica, lo que ayuda a oxigenar la piel. Elimina toxinas, favorece la eliminación de la bilis, a su vez se masajea y estira la columna vertebral y las cervicales.

No sólo cambia la expresión de la cara sino que también hace que el cerebro produzca endorfinas y encefalinas que actúan como analgésicos naturales por lo que  distrae nuestra atención hacia estados mentales más agradables.

Hay varios tipos de sonrisas, las auténticas, “Sonrisa Duchenne“, son automáticas y  se generan inconscientemente por el cerebro. Se le considera una respuesta innata, natural a un estímulo, por lo que nace con cada uno de nosotros, los bebes a las 36 horas son capaces de sonreír. Los niños  pequeños sonríen un promedio de 300 veces al día, en cambio, un adulto lo hace entre 15 y 100 veces. 

Este dato se debe cambiar, cada uno de nosotros debe sonreír mucho más cada día, ya que también tiene un valor terapéutico. Ayuda a disminuir el estrés, es beneficioso para el insomnio, tolera mejor el dolor, previene la depresión, refuerza el sistema inmunológico por lo que aumenta el número de linfocitos, citoquinas e inmunoglobulinas. Elimina pensamientos negativos además de ayudar a descargar tensiones. “Cuando la vida te presente mil razones para llorar demuéstrale que tienes mil y una para sonreír“.

Hace que nos sintamos mejor con nosotros mismos, es un símbolo de empatía, seguridad, mejora tu atractivo físico y causa una buena impresión. 

En un estudio psicológico se ha demostrado que favorece las relaciones sociales. Las personas que sonríen a otras personas son consideradas como más simpáticas, generosas .. Y el 50% te devuelve la sonrisa. Porque es contagiosa “Si sonríes la mitad del mundo te sonreirá“ y “vives más“, las personas que sonríen cada día viven 7 años más.

Así que ya sabes empieza a sonreír cada día, mírate al espejo nada más levantarte  y dedícate una sonrisa. Busca un motivo para sonreír y hazlo. 

Por mucho que te cueste nunca dejes de hacerlo.

Comienza el día de una forma agradable, te cambiara la vida, verás como funciona como un imán de  buen rollo. 

“Comienza tu día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo“





“Nunca te olvides de sonreír porque el día que no lo hagas será un día perdido“ Charles Chaplin

viernes, 24 de enero de 2014

¿Conoces el FOMO?

¿Alguna vez has sentido que te pierdes planes que hace la gente que te rodea?, ¿En ocasiones tienes esa sensación con tus amigos o colegas?.  ¿Has tenido la sensación de sentirte excluido de eventos a los cuales a ti no te han avisado?. Esto ha aumentado considerablemente a medida que el uso de las redes sociales han invadido nuestras vidas.

Se le llama  FOMO  o Fear of Missing Out (miedo a perderse algo). Cada vez son más las personas que padecen este miedo,  es más habitual entre personas en un rango de edad de 13 a 34 años, y según investigaciones es más común en hombres que en mujeres.

 La necesidad de estar constantemente informado de manera excesiva de lo que hacen las personas que nos rodean (amigos, conocidos, familiares, etc) y la facilidad e instantaneidad con la que nos llega esta información a nuestros ojos  incluso cuando no queremos mediante el uso de las numerosas redes sociales actuales como twitter, Facebook, Tuenti, whatsapp, line… ha producido un aumento brusco  de este miedo en la sociedad.

El FOMO se caracteriza por un deseo o necesidad de estar constantemente conectado a lo que los demás están haciendo.  Esta facilidad de acceso a dicha información causa en muchas personas una sensación de que su vida es mucho menos interesante a la de los demás,  ansiosos o  a desarrollar sentimientos de inferioridad y exclusión si se enteran que sus amigos han hecho algo y no han sido avisados.

Esto conlleva a un no poder disfrutar de las cosas, ya que estás constantemente pendiente  de lo que los demás están haciendo, dicen o publican. A esta información se puede acceder hoy en día desde cualquier lugar y en cualquier momento a través de los smartphones, tablets, ordenadores…  Esto a su vez genera el miedo a estar perdiéndote algo que pueda ser más interesante, por lo que impide disfrutar plenamente de lo que estás haciendo en el momento actual.

Los investigadores han desarrollado un cuestionario mediante el cual se permite medir el nivel de ansiedad o preocupación que produce en las personas este exceso de información en tiempo real. Algunas de las preguntas que componen este cuestionario son: ¿con qué frecuencia te conectas a las redes sociales?, ¿cómo de preocupado te sientes cuando tus amigos se divierten sin ti?.  Los expertos aseguran que estos síntomas si se generan de forma permanente pueden acarrear problemas de ansiedad o depresión.
El miedo a perderse algo puede ser una consecuencia de una distorsión cognitiva, lo cual nos puede llevar a tener pensamientos irracionales como: “mis amigos no me han avisado para el plan porque no les importo” “ya no me llaman porque no quieren estar conmigo”.

Es de crucial importancia entender  primeramente que lo que los demás publican en todas las redes sociales solamente es un fragmento de todo lo que sucede en realidad, principalmente el lado “BONITO” de lo que sucede. Deseas mostrar que eres más listo, feliz y más interesante que el resto de la gente.


Curiosamente, las personas que sufren FOMO suelen ser las más asiduas a colgar nuevas fotos, comentarios o actualizar los estados de las redes sociales.
La manera de poner remedio a esto no es la desconexión total a todo tipo de red social que nos pueda proporcionar información.
Algo más efectivo sería aprender un nuevo enfoque, un uso más saludable y razonable de las tecnologías. Se puede empezar por pasos sencillos como:

ü  Olvidarse una tarde del móvil
ü  No conectarse a las redes sociales cada cinco minutos
ü  Estar un día sin actualizar el estado de Facebook
ü  Realizar otro tipo de actividades: puedes quedar con esa persona y contarle lo qué te ha pasado en vez de estar toda la tarde escribiéndola whatssap
ü  Puedes volver a escribir cartas

ü  Hacer más uso de las llamadas telefónicas, las cuales nos permiten conectar de forma más cercana con la otra persona. 

miércoles, 15 de enero de 2014

¿Qué es el Bullying?

Cada día aumentan las noticias de padres que han denunciado que a su hijo le acosan los compañeros del colegio. A veces estas denuncias llegan demasiado tarde, cuando ya el niño tiene graves consecuencias psicológicas. No es una cuestión aislada, el Acoso Escolar o Bullying existe y no es un problema que hay que dejar pasar "No es una cosa de niños".

Es el maltrato psicológico, verbal o físico producido entre niños de forma reiterada en el tiempo. Esto provoca que el menor se sienta indefenso y amenazado en el entorno donde ocurre la agresión. Los protagonistas suelen ser niños de 7 a 17 años. Es normal que tengan miedo a denunciarlo o pedir ayuda a los adultos. Existen distintas formas: bloqueo social, hostigamiento, manipulación, coacciones, generación de motes, exclusión social, intimidación, agresiones, amenazas, pedir dinero....con ello buscan la intimidación, marginación y el aislamiento de la víctima.

Ante los ojos del agresor, que goza de un poder superior (real o subjetivo) cualquier razón es suficiente para convertirte en una víctima: tus rasgos físicos, tu ropa, tu capacidad intelectual, la sensibilidad que puedas mostrar, los buenos resultados académicos....Le gusta lo que hace, presenta ausencia de empatía, de habilidades sociales y transgrede con frecuencia las normas. No quiere en ningún momento acabar con la situación, en ocasiones cuentan con el apoyo que bailan a su ritmo. Este reconocimiento y atención por parte de los otros le hace sentirse importante y le generan una posición dentro del grupo ( el gracioso, el provocador, el chulo, el matón...). La actitud del niño que sufre la agresión es totalmente distinta: se muestra pasivo, sumiso y tiene dificultades para defenderse. Es más ingenuo, inmaduro o diferente al resto de compañeros, un buen cebo para el agresor.

Algunos adultos consideran que esta forma de maltrato es parte de la evolución natural " Es normal que los chicos se peleen" " Los chicos para ser mayores tienen que aprender a defenderse" " Tienen que ser fuertes" Estas consideraciones son completamente erróneas. Cualquier niño puede ser víctima y empezar a mostrar una serie de conductas: " se siente sola, tiene bajo rendimiento, está nervioso, se pone enferma por las mañanas, vive aterrorizado con la idea de ir al colegio, no quiere hablar con nadie, tiene inseguridad, se siente culpable, tiene moratones, en algunas ocasiones quiere desaparecer y quitarse del medio..."

Si su hijo está involucrado en este tipo de situaciones, hay que mantener la calma y no trivializar la información.

En el caso de que sea el agresor  no debemos de sentirnos culpables, no tenemos la culpa de su comportamiento. Debe asumir su responsabilidad, es una conducta inaceptable, por lo que debe cambiar y dejar de actuar así. Se deben poner en marcha todo tipo de estrategias para ponerse en el lugar de la persona a la que está haciendo daño y controlar sus emociones. Es bueno contactar con profesionales ya que nuestro hijo puede padecer cuadros de ansiedad, trastornos de conducta o baja autoestima. Es necesario que entienda que la violencia no es la manera de responder ante las situaciones que le disgustan o le provocan enfado.

 ¿Y si es la víctima?¿Qué hacemos?

Observe al niño, escuche y dialogue con él. Resulta de gran importancia pedirle que nos cuente qué es lo que esta ocurriendo y cómo se siente para que podamos ayudarle. Debemos transmitirle que él no es el culpable de lo que está sucediendo, que se debe comunicar la situación en el colegio y a los profesores para que a otros niños no les ocurra lo mismo. Es importante además trabajar para reforzar su autoestima, darle la oportunidad de ampliar su círculo de amigos y realizar actividades en el tema de sensibilización de la violencia y la convivencia.

Intente no hablar directamente con los padres del agresor, no realice careos con ellos, no proteste agresivamente en el colegio ni recrimine a su hijo que se defienda.

Es necesario algunas recomendaciones: no responder a las agresiones de la misma manera, pedir ayuda a los adultos con los que tengas confianza ( no es chivarse es exigir respeto). Si el niño siente que no puede hablar del tema una forma de expresar sus sentimientos es escribir una carta contando cómo se siente y entregándola a los padres.

Lo más importante Respira y Piensa que eres fuerte, todos tenemos derecho a ser protegidos contra cualquier forma de violencia y a ser tratados con respeto.










viernes, 10 de enero de 2014

Aprender a decir NO

¿Quién no se ha hecho proposiciones de nuevo año alguna vez? Con el comienzo de un nuevo año,  nos hacemos numerosos propósitos pendientes de cumplir el resto del año. Entre estos, está el de aprender a decir NO. Y es que es algo bastante generalizado el no saber decir no cuando realmente no se quiere hacer lo que nos proponen. 

Las causas de esto pueden ser  diversas tales como miedo a la reacción de la otra persona, a no ser valorados, tenidos en cuenta, y a decepcionar. Esto último, sobre todo sobresale cuanto más íntima es la relación con la otra persona, ya que existe un sentimiento de “fallar” a la otra persona. Sin embargo, y en contra de los resultados esperados al asentir siempre a todas las peticiones, lo cierto es que la mayoría de las personas respetan más a aquellos que con asertividad  saben decir que no, que a las personas que siempre están a disposición de lo que se les pida ya que se perciben como con más facilidad para  dominarlas.

 El poder de decir no cuando no estamos de acuerdo con algo nos convierte en personas con criterio y dignas de ser respetadas. Por lo que aprender a dar una negativa de manera asertiva como respuesta cuando consideramos que no nos apetece aumentará nuestra autoestima, al mismo tiempo que nos ganaremos el respeto de los demás y se incrementara el nuestro propio. De esta manera, tomaremos las riendas de nuestra vida.

Muchos de estos miedos al enojo por parte del otro los creamos en nuestra mente, y no son reales tal cual los vemos. Una de las causas más importantes que consideran las personas que están acostumbradas a aceptar siempre es el que nos vean o, peor aún, nos veamos a nosotros mismos como personas egoístas.
Si actuamos siempre estando a disposición constante, esto nos sumergirá en una dependencia total de los demás y también nos veremos encerrados en esa imagen desde la que actuamos que hemos creado de nosotros mismos, dejando un mar de posibilidades de actuación en el aire y, lo más importante, anulándonos el placer de decidir por nosotros mismos.

 Al contrario de esta visión de egoísmo, el decir no cuando se desea es una forma de actuar con responsabilidad a los deseos personales, denota madurez y autoestima. Es una manera de poner en conocimiento a los demás nuestras prioridades, poner a prueba lo que se nos valora y se nos quiere por ser NOSOTROS MISMOS. Nos va a permitir darnos cuenta si las relaciones que mantenemos con los demás no se rompen al mostrar nuestras opiniones reales o nuestras necesidades sin tener que agradar.


¿Cómo aprender a decir no?

Aprender a decir no no resulta una tarea sencilla, y menos cuando estamos acostumbrados  a dar un si por respuesta. Una buena táctica para romper el miedo y habituarse a decir no es decirlo cuando se tienen argumentos contundentes  y se está seguro de que tu negativa no va a ser rechazada. Así, si se practica ante tales situaciones iremos perdiendo el miedo para enfrentarnos a situaciones más complicadas de rechazar.

Un NO a secas puede resultar a quien lo recibe como cortante, seco.  Por ello, después del no es conveniente suavizar la respuesta proponiendo alternativas a la propuesta, exponiendo y defendiendo nuestra postura con claridad y firmeza, intentando no herir a la persona que lo recibe. Es de clara importancia que en la negativa no haya sentimiento de culpabilidad. El no saber decir no conlleva además posibles malinterpretaciones en las intenciones que tienen los demás ante las propuestas que nosotros hacemos a los demás. Si uno mismo está acostumbrado a decir si aun cuando deseara haber dicho no, cuando recibamos un sí de otra persona a la que le hemos hecho una proposición, nos surgirá la duda de si esta persona ha sido sincera con su respuesta. La confianza entre dos personas aumentará si empezamos por dar nuestras respuestas según lo que realmente pensamos, ya que esto fortalecerá el que creamos que las respuestas que recibimos de la otra persona también son sinceras.

Conectar con nuestras necesidades, deseos, opiniones nos facilitará el camino a ser sinceros con nosotros mismos, con los demás y mostrarnos tal como somos. Con ello, nos resultará más fácil responder con sinceridad a aquello que se nos propone. Priorizar nuestras necesidades a las de los demás fortalecerá la visión que tenemos de nosotros mismos y nos sentiremos que estamos actuando según nuestros deseos personales.


Sé fiel a lo que realmente TÚ quieres.

jueves, 2 de enero de 2014

Felicidad, que bonito nombre tienes


La RAE en su primera definición explica que es el estado de ánimo que se complace con la posesión de un bien. En este caso nos encontramos que tenemos que tener que tener un bien para ser felices, como por ejemplo: una casa, un coche, el móvil que deseamos o el ordenador… ¿Pero todas estas cosas nos dan la verdadera felicidad?  Nos pueden ayudar en un momento puntual de nuestra vida, a vivir bien pero, ¿seremos en ese momento felices?

Más tarde en su segunda definición  utiliza sinónimos como la satisfacción, gusto, estar contento… ¿esto es sólo la felicidad? Es difícil de explicar y no es solo el conjunto de  tres palabras, es algo más, es la confluencia de muchas más cosas. Debemos aprender que No hay una fórmula maestra para ser feliz.

La felicidad es subjetiva ya que hay cosas distintas que te hacen a ti feliz y a mí no, porque las personas no valoramos de la misma manera las cosas. ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO. Es algo que no se puede explicar con palabras, es...todo y nada a la vez.

Todos en algún momento nos hemos preguntado ¿dónde está mi verdadera felicidad? ¿Soy feliz? Hay personas que están durante toda una vida buscando la manera de ser felices a toda costa, recorren un camino en su busca, sin darse cuenta de que la tienen delante. Solo hace falta abrir bien los ojos, para darte cuenta de todo lo que tienes y  empezar a valorarlo. Porque la felicidad es un estado de ánimo, un estado del alma, una vivencia personal subjetiva en el presente, en el día a día.

Puedes recordar un suceso pasado que fue positivo y sentirte contento al recordarlo, pero esa felicidad la que estás sintiendo ahora, la vives ahora, la experimentas en el momento presente, no en el pasado, eso es lo que le da valor, lo que la hace real y lo que todo el mundo busca cuando afirma que quiere ser feliz.

Llegará el día en que te darás cuenta  que la felicidad está en ti y  que  se puede encontrar en pequeñas cosas: en esa llamada que estabas deseando recibir, en esas palabras, en gestos, en un TE QUIERO, TE AÑORO, TE NECESITO, TE AMO, en besos, caricias, en  los pequeños rayos de sol, en las puestas de sol,  en esas noches de verano que nunca cambiarías, en esas miradas y sonrisas cómplices con esa persona, en las pequeñas locuras del día a día que hacen que cada día sea especial. Porque todos los días tienen algo especial, algo que los distingue. Si cambias la manera de ver las cosas, las cosas cambiarán.

También empezaras a apreciar a esas personas que están a tu lado en lo bueno y en lo malo sin importar nada más, porque lo que más les importa eres tú y que seas feliz.

No  hace falta una definición de la RAE para que sepamos qué es la felicidad. Cada persona sabe lo que en cada momento le hace feliz, por lo que es importante realizar aquello que nos genera un estado de felicidad. A todos nos gustaría tener la felicidad eterna, tener siempre a alguien a quien amar, no envejecer, no enfermar, satisfacer todas nuestras necesidades, acabar con las guerras, la violencia, el hambre, los crímenes.. Pero no todo es posible porque la vida tiene esas cosas que la hace diferente.

La clave está en disfrutar de las emociones positivas, minimizar el dolor, las emociones negativas y aprender de las adversidades, porque la vida al fin y al cabo, es aprendizaje.  

Porque como dijo Charles Jones: “Las cosas no salen mal para amargarte y rendirte. Son para romperte y reconstruirte, y que puedas ser todo lo que debías ser”.  

La felicidad existe y  la tienes más cerca de lo que piensas.