viernes, 10 de enero de 2014

Aprender a decir NO

¿Quién no se ha hecho proposiciones de nuevo año alguna vez? Con el comienzo de un nuevo año,  nos hacemos numerosos propósitos pendientes de cumplir el resto del año. Entre estos, está el de aprender a decir NO. Y es que es algo bastante generalizado el no saber decir no cuando realmente no se quiere hacer lo que nos proponen. 

Las causas de esto pueden ser  diversas tales como miedo a la reacción de la otra persona, a no ser valorados, tenidos en cuenta, y a decepcionar. Esto último, sobre todo sobresale cuanto más íntima es la relación con la otra persona, ya que existe un sentimiento de “fallar” a la otra persona. Sin embargo, y en contra de los resultados esperados al asentir siempre a todas las peticiones, lo cierto es que la mayoría de las personas respetan más a aquellos que con asertividad  saben decir que no, que a las personas que siempre están a disposición de lo que se les pida ya que se perciben como con más facilidad para  dominarlas.

 El poder de decir no cuando no estamos de acuerdo con algo nos convierte en personas con criterio y dignas de ser respetadas. Por lo que aprender a dar una negativa de manera asertiva como respuesta cuando consideramos que no nos apetece aumentará nuestra autoestima, al mismo tiempo que nos ganaremos el respeto de los demás y se incrementara el nuestro propio. De esta manera, tomaremos las riendas de nuestra vida.

Muchos de estos miedos al enojo por parte del otro los creamos en nuestra mente, y no son reales tal cual los vemos. Una de las causas más importantes que consideran las personas que están acostumbradas a aceptar siempre es el que nos vean o, peor aún, nos veamos a nosotros mismos como personas egoístas.
Si actuamos siempre estando a disposición constante, esto nos sumergirá en una dependencia total de los demás y también nos veremos encerrados en esa imagen desde la que actuamos que hemos creado de nosotros mismos, dejando un mar de posibilidades de actuación en el aire y, lo más importante, anulándonos el placer de decidir por nosotros mismos.

 Al contrario de esta visión de egoísmo, el decir no cuando se desea es una forma de actuar con responsabilidad a los deseos personales, denota madurez y autoestima. Es una manera de poner en conocimiento a los demás nuestras prioridades, poner a prueba lo que se nos valora y se nos quiere por ser NOSOTROS MISMOS. Nos va a permitir darnos cuenta si las relaciones que mantenemos con los demás no se rompen al mostrar nuestras opiniones reales o nuestras necesidades sin tener que agradar.


¿Cómo aprender a decir no?

Aprender a decir no no resulta una tarea sencilla, y menos cuando estamos acostumbrados  a dar un si por respuesta. Una buena táctica para romper el miedo y habituarse a decir no es decirlo cuando se tienen argumentos contundentes  y se está seguro de que tu negativa no va a ser rechazada. Así, si se practica ante tales situaciones iremos perdiendo el miedo para enfrentarnos a situaciones más complicadas de rechazar.

Un NO a secas puede resultar a quien lo recibe como cortante, seco.  Por ello, después del no es conveniente suavizar la respuesta proponiendo alternativas a la propuesta, exponiendo y defendiendo nuestra postura con claridad y firmeza, intentando no herir a la persona que lo recibe. Es de clara importancia que en la negativa no haya sentimiento de culpabilidad. El no saber decir no conlleva además posibles malinterpretaciones en las intenciones que tienen los demás ante las propuestas que nosotros hacemos a los demás. Si uno mismo está acostumbrado a decir si aun cuando deseara haber dicho no, cuando recibamos un sí de otra persona a la que le hemos hecho una proposición, nos surgirá la duda de si esta persona ha sido sincera con su respuesta. La confianza entre dos personas aumentará si empezamos por dar nuestras respuestas según lo que realmente pensamos, ya que esto fortalecerá el que creamos que las respuestas que recibimos de la otra persona también son sinceras.

Conectar con nuestras necesidades, deseos, opiniones nos facilitará el camino a ser sinceros con nosotros mismos, con los demás y mostrarnos tal como somos. Con ello, nos resultará más fácil responder con sinceridad a aquello que se nos propone. Priorizar nuestras necesidades a las de los demás fortalecerá la visión que tenemos de nosotros mismos y nos sentiremos que estamos actuando según nuestros deseos personales.


Sé fiel a lo que realmente TÚ quieres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario