lunes, 2 de diciembre de 2013

Tengo Miedo


Es una emoción producida por un peligro presente e inminente. Se la considera nuestro ángel de la guardia nos pone a prueba cada día. Está  presente en todos nosotros desde nuestro nacimiento y  tiene un valor adaptativo. Es útil porque nos evita correr riesgos innecesarios sino nos convertiríamos en todo unos “kamizakes “. La mayoría son pasajeros y propios de una edad determinada.

En los primeros años de vida se relaciona con los ruidos, pérdida del sustento y personas desconocidas. Durante la educación infantil aparecen los miedos a animales, heridas, separación de los padres, oscuridad, catástrofes naturales, el hombre del saco… dicen que su presencia denota madurez. En la enseñanza primaria surgen los miedos a fantasmas, brujas, soledad, tormentas. A partir de la preadolescencia estos miedos se sustituyen por las desavenencias de los padres y al ridículo. En la adolescencia se produce un giro radical y aparece el miedo a la apariencia, a las relaciones, al fracaso escolar. Cuando somos adultos nos da miedo otras cosas que nos despidan del trabajo, la reunión del lunes,  la hipoteca…

Todos  estos miedos pueden frenar en ocasiones  nuestro camino, y  que no hagamos las cosas que queremos hacer. Por lo que es importante darse cuenta de cuáles son esos miedos conscientes e inconscientes, debes identificarlos y ponerles nombres para distinguir unos de otros, porque sólo ellos te ponen obstáculos para lograr tus objetivos. Antes de aprender  a caminar debes aprender a caerte, una y otra vez sólo así aprenderás a caminar.


 Debes rebelarte y enfrentarte a ellos. Es tu enemigo y “al enemigo ni agua” tienes que desarrollar el coraje suficiente para derrotarlo.


No permitas que nadie te ridiculice por ello “Tú no eres un cobarde” todos alguna vez hemos tenido miedo ¿Y qué se puede hacer ante él? Cada vez que tengas miedo tienes que usarlo como motivación, que te de fuerzas para continuar tu camino “Porque tú puedes superarlo”. ¿Y cómo? Esa es la cuestión, “como en el amor y la guerra todo vale”, debes exponerte a ellos, acércate poco a poco, respira profundamente, relajado,  convertido en todo un superhéroe. Piensa en cosas positivas, canta, ríe, baila, juega a las “Olimpiadas de los Valientes”, cuenta historias como “Tío Pies Ligeros”  “EL Sastrecillo Valiente” o “Los Tres Mosqueteros”  utiliza sábanas de las tortugas ninjas, luces, películas, elógiate: Eres Valiente. Así te darás cuenta de que no pasa nada malo (normaliza la situación)  y conseguirás derrotarlo.


Porque el miedo me enseña hasta dónde soy capaz de llegar y yo soy capaz de mucho más, soy capaz de superar todos mis miedos. 

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