martes, 10 de diciembre de 2013

Libérate de las relaciones tóxicas

La dependencia emocional es un estado psicológico que se manifiesta en las relaciones. No sólo existe en la pareja, también puede darse en amistades, familia, etc.  Las personas dependientes emocionalmente tienen una necesidad excesiva de afecto y de ser queridos. En ellos, se dan frecuentemente las distorsiones cognitivas como el autoengaño y la negación de la información proporcionada por su entorno. Algunos rasgos característicos de estas personas son la baja autoestima, miedo a la soledad, autoanulación, necesidad de agradar…Las personas de las que nos rodeamos hablan más de quienes somos, incluso, a veces más de lo que nos gustaría.

Por suerte, la decisión de cambiar depende de nosotros, somos nosotros los que decidimos si queremos seguir anclados en este tipo de relaciones o, por el contrario, aprender de ellas y superarlas. El control es NUESTRO. Para ello, la clave es pensar en ti lo primero, que tu bienestar sea lo PRINCIPAL en tu vida. Cuando NECESITAS URGENTEMENTE estar con una persona, esa relación es muy probable que no vaya a funcionar. Primero tienes que aprender a estar solo para así poder querer a los demás de una forma sana y madura. Aprender a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida en solitario, dedicar tiempo a tus hobbies, viajar,  y ante todo, mimarte y quererte como te mereces.

Muy relacionado al tema de dependencia emocional se encuentra el término de relaciones tóxicas. Son frecuentes en parejas, amistades, compañeros de trabajo, familia… pero, ¿Cuándo podemos temer que nos encontramos en una de ellas? Se trata de relaciones en las que una o ambas partes tienen malestar emocional por el hecho de estar juntos, afectando a la autoestima, cerebro, e incluso empeorando nuestra salud, llevándonos al desgaste emocional. En ocasiones no nos mostramos tal como somos, reprimimos lo que realmente pensamos o sentimos por miedo a un nuevo enfrentamiento.

Si este tipo de relaciones nos desgastan tanto, ¿por qué nos autoengañamos y seguimos manteniéndolas a pesar del dolor? Nos habituamos tanto a esta relación que entramos en un bucle en el que no sabemos cómo salir de él, llegando al autoengaño, en el que nos intentamos convencer a nosotros mismos de que esa relación debe seguir existiendo por ser ya lo estipulado, por su duración, por ser a lo que nos hemos acostumbrado, e incluso utilizamos frases como: “Es que somos el uno para el otro”. Gran parte de culpa la tiene el miedo a estar sin esa persona, a la dependencia económica y emocional, a una situación desconocida,… a pesar de que muy seguramente, si aprendiéramos  a gestionar una relación así saldríamos ganando. 

Para ser consciente de si estamos envueltos en una relación tóxica, debemos intentar analizar objetivamente lo que nos aporta esta relación. Esto no es un trabajo fácil cuando existe dependencia. Para no afrontar la situación nos mentimos a nosotros mismos,  ignoramos lo que hace que esa relación nos queme, magnificamos las cosas positivas, y solemos pensar que  la otra persona nos quiere a su manera. Es un frecuente error intentar cambiar a la otra persona ya que sólo sucederá cuando esté dispuesta a hacerlo. La manera más fácil, pero no por ello la que menos trabajo requiere, es evolucionar nosotros. Esto exige responsabilidad, coger las batutas de la situación  y  esfuerzo para salir de nuestra zona de confort en la que nos encontramos con esta relación. Cuando nosotros evolucionamos, cuando vemos la relación desde un peldaño más arriba con  una perspectiva diferente, será cuando podamos aprender a gestionarla. Es un trabajo en primer lugar personal, primero hemos de trabajar en nuestro propio bienestar, y después interpersonal.

No es un proceso fácil, pero te podemos asegurar que hay vida más allá de esa relación.
Adelante.


No hay comentarios:

Publicar un comentario