viernes, 27 de diciembre de 2013

Navidad, Navidad dulce Navidad…

¿Por qué una época que tendría que estar llena de sentimientos, sonrisas, alegría, compañerismo,  buen rollo…se convierte en tristeza, desesperación, y  en muchas ocasiones sólo tenemos unas ganas inmensas de que termine?

Precisamente por eso, por el TENER QUE. Porque todo en la vida tiene una parte positiva y otra negativa, obligarnos a ver todo lo positivo de algo ayuda a ver lo negativo. “Tengo que...”, “Debería...”, “Hay que...”, son frases que se repiten en nuestras cabezas más de lo habitual, mucho más que en el resto del año. En ocasiones  la causa de que la Navidad no sea esa época tan bonita como debería ser son las excesivas expectativas que creamos en ella. No es necesario planear nada sino dejar que surjan las cosas.
Es por estos motivos que si nos vemos obligados a “por narices” estar alegres, positivos, y agradecidos, esto es un motivo más que suficiente para que se incrementen nuestros pensamientos de las cosas negativas (tristeza, soledad, desesperación) o carencias que tenemos en ese momento como puede ser la muerte de un familiar, el estar solos, haber perdido un trabajo, problemas familiares…

Cuando el malestar viene por la pérdida de un ser querido, estas fechas se convierten en críticas en la mayoría de los casos, incluso muchos piensan que no se deberían celebrar. Es importante comunicar cómo nos sentimos a nuestros seres más allegados. Poder elegir uno mismo cómo y con quién prefiere vivir estas fechas es un derecho, no una obligación. Si nos falta un ser querido, es conveniente no agobiarse recordando que ya no está con nosotros. En su lugar, es bueno apoyarse en los demás familiares y amigos e intentar ser conscientes de lo afortunados que somos por tenerlos y por haber tenido a esa persona cerca nuestro durante todo ese tiempo. Seguro que esa persona lo que desearía es que seamos felices y que dejemos de  atormentarnos por cosas que no podemos cambiar.

En todos los eventos a los que asistimos, en estas fechas, siempre hay alguno al que asistimos con cierta pereza, obligados y con resignación. Y la cosa no queda ahí cuando en estas fechas se promueve el  tener que… tener siempre una sonrisa en la boca, el estar constantemente alegre, tener que llevarte bien con esa persona que no hablas durante el resto del año… He aquí donde radica el problema.
Cuando nos plantean algo como una obligación, es cuando solemos ver lo negativo de dicha acción. Vemos las típicas compras navideñas como algo estresante en vez de disfrutar de la acción de regalar algo a alguien. Tenemos detrás una sociedad consumista que empieza a celebrar la navidad en Octubre y  nos impone que cuanto más caro sea el regalo, mucho mejor.

¿Por qué mandas mensajes de felicitación a todos tus contactos? Cuando sólo te hablas con la mitad.
Las comidas y cenas navideñas se pueden volver una pesadilla al tener que juntarse con personas que, de no ser porque es navidad, no tendrías relación con ellas.Ante posibles situaciones de conflicto en dichas reuniones, es bueno recordar que nadie puede herirnos emocionalmente sin que nosotros lo permitamos y, que, en ocasiones, pueden ser oportunidades para empatizar, practicar la asertividad y comunicación.

En esta época de tantos planes en lo que no dejamos de estar rodeados de gente en todo momento, es importante disfrutar del tiempo para pasarlo en soledad con  nosotros mismos. Disfrutar de un baño relajante, un paseo en solitario con el frio refrescando nuestra cara, leer un libro, escuchar música, etc, es una buena manera de sobrellevar mejor estas fechas y poder desconectar de tantas reuniones. 

Por ello, lo importante en estas fechas (al margen de lo establecido por la sociedad)  que no hay una forma buena ni mala de celebrar la navidad. Cualquier fecha y momento del año es apropiado para ilusionarse, soñar, desear  y tener buenas expectativas de futuro. Porque los deseos de primeros años no deberían quedarse en el olvido y se deberían volver a poner en práctica cualquier día del año.
Así que si para ti la Navidad es un momento  de ilusión, alegría, aprovéchalo, disfrútalo y ¿por qué no generalizar estos sentimientos al resto del año?. Si no es tu caso, piensa que cualquier momento es bueno para tener una nueva ilusión, alegría  y compartir con tus seres queridos momentos importantes.

Dándole a la Navidad la importancia justa que nosotros le queramos dar, dejando a un lado las obligaciones de “tener que” y celebrándola como a nosotros realmente nos apetece es como más disfrutaremos de estas fechas, ya que lo verdaderamente importante, los momentos realmente inolvidables, son los que salen del corazón.



No hay comentarios:

Publicar un comentario