¿Por qué una época que tendría que estar llena
de sentimientos, sonrisas, alegría, compañerismo, buen rollo…se convierte en tristeza,
desesperación, y en muchas ocasiones
sólo tenemos unas ganas inmensas de que termine?
Precisamente por eso,
por el TENER QUE. Porque todo en la
vida tiene una parte positiva y otra negativa, obligarnos a ver todo lo
positivo de algo ayuda a ver lo negativo. “Tengo que...”, “Debería...”, “Hay
que...”, son frases que se repiten en nuestras cabezas más de lo habitual,
mucho más que en el resto del año. En ocasiones la causa de que la Navidad no sea esa época
tan bonita como debería ser son las excesivas expectativas que creamos en ella.
No es necesario planear nada sino dejar que surjan las cosas.
Es por estos motivos
que si nos vemos obligados a “por narices” estar alegres, positivos, y agradecidos,
esto es un motivo más que suficiente para que se incrementen nuestros
pensamientos de las cosas negativas (tristeza, soledad, desesperación) o
carencias que tenemos en ese momento como puede ser la muerte de un familiar,
el estar solos, haber perdido un trabajo, problemas familiares…
Cuando el malestar
viene por la pérdida de un ser querido, estas fechas se convierten en críticas
en la mayoría de los casos, incluso muchos piensan que no se deberían celebrar.
Es importante comunicar cómo nos sentimos a nuestros seres más allegados. Poder
elegir uno mismo cómo y con quién prefiere vivir estas fechas es un derecho, no
una obligación. Si nos falta un ser
querido, es conveniente no agobiarse recordando que ya no está con nosotros. En
su lugar, es bueno apoyarse en los demás familiares y amigos e intentar ser
conscientes de lo afortunados que somos por tenerlos y por haber tenido a esa
persona cerca nuestro durante todo ese tiempo. Seguro que esa persona lo que
desearía es que seamos felices y que dejemos de
atormentarnos por cosas que no podemos cambiar.
En todos los eventos a
los que asistimos, en estas fechas, siempre hay alguno al que asistimos con cierta
pereza, obligados y con resignación. Y la cosa no queda ahí cuando en estas
fechas se promueve el tener que… tener
siempre una sonrisa en la boca, el estar constantemente alegre, tener que
llevarte bien con esa persona que no hablas durante el resto del año… He aquí
donde radica el problema.
Cuando nos plantean
algo como una obligación, es cuando solemos ver lo negativo de dicha acción. Vemos
las típicas compras navideñas como algo estresante en vez de disfrutar de la acción
de regalar algo a alguien. Tenemos detrás una sociedad consumista que empieza a
celebrar la navidad en Octubre y nos
impone que cuanto más caro sea el regalo, mucho mejor.
¿Por qué mandas
mensajes de felicitación a todos tus contactos? Cuando sólo te hablas con la
mitad.
Las comidas y cenas
navideñas se pueden volver una pesadilla al tener que juntarse con personas
que, de no ser porque es navidad, no tendrías relación con ellas.Ante posibles
situaciones de conflicto en dichas reuniones, es bueno recordar que nadie puede
herirnos emocionalmente sin que nosotros lo permitamos y, que, en ocasiones,
pueden ser oportunidades para empatizar, practicar la asertividad y
comunicación.
En esta época de tantos planes en lo que no dejamos de estar rodeados de gente en todo momento, es importante disfrutar del tiempo para pasarlo en soledad con nosotros mismos. Disfrutar de un baño relajante, un paseo en solitario con el frio refrescando nuestra cara, leer un libro, escuchar música, etc, es una buena manera de sobrellevar mejor estas fechas y poder desconectar de tantas reuniones.
Por ello, lo importante
en estas fechas (al margen de lo establecido por la sociedad) que no hay una forma buena ni mala de
celebrar la navidad. Cualquier fecha y momento del año es apropiado para
ilusionarse, soñar, desear y tener
buenas expectativas de futuro. Porque los deseos de primeros años no deberían
quedarse en el olvido y se deberían volver a poner en práctica cualquier día
del año.
Así que si para ti la
Navidad es un momento de ilusión, alegría, aprovéchalo, disfrútalo y
¿por qué no generalizar estos sentimientos al resto del año?. Si no es tu caso,
piensa que cualquier momento es bueno para tener una nueva ilusión, alegría y compartir con tus seres queridos momentos
importantes.
Dándole a la Navidad la
importancia justa que nosotros le queramos dar, dejando a un lado las
obligaciones de “tener que” y celebrándola como a nosotros realmente nos
apetece es como más disfrutaremos de estas fechas, ya que lo verdaderamente
importante, los momentos realmente inolvidables, son los que salen del corazón.

