jueves, 28 de noviembre de 2013

¿Somos conscientes de nuestro verdadero potencial?

¿Qué sucede cuando el mayor crítico hacia tu persona está dentro de ti?

La sociedad nos ha enseñado a ver como negativas algunas emociones. Cuando alguien llora en compañía de otra persona, está mal visto, es débil,.. por lo que se le anima para que “no llore”. En cambio, todas las emociones son de gran valor para la persona: nos dan información acerca de cómo nos sentimos, lo que está ocurriendo en nuestro alrededor y nos sirven de utilidad para identificar nuestras necesidades.

La Gestalt es también conocida como la terapia del darse cuenta y awareness es la palabra inglesa empleada para referirse a ello: estar atento, alerta, percatarse, en definitva, tomar conciencia. Es la capacidad de las personas para sentir lo que sucede dentro de ti y del mundo, te conviertes en una persona consciente de ti mismo, de lo que sientes y deseas para así poder entender las distintas situaciones. De esta manera consigues un desarrollo completo de tu potencial.

Dentro de esta corriente se encuentra el concepto de polaridades: son extremos de identificación en determinadas características de personalidad. Todas las personas tenemos polaridades. Para que nos entendamos vamos a centrarnos en la polaridad ser inteligente-ser tonto, una persona puede considerarse una persona tonta, con todo lo que esto conlleva, sin tener en cuenta el polo ser inteligente, cuando esta generalización es incorrecta. Las personas a lo largo de nuestra existencia no nos movemos únicamente por un extremo del rasgo (ser tonto), sino que nos encontramos en diferentes dimensiones de esa característica de personalidad según la situación, por lo que esta varía. 

Todas las personas nos identificamos con una forma de ser concreta, nos definimos con uno de los polos y rechazamos todo lo que no corresponda con esa imagen que creamos de nosotros mismos. No tengo en cuenta más opciones porque eso no me identifica y no me interesa abrirme a más posibilidades. Sin embargo, Somos mucho más que la idea que tenemos de nosotros. De este modo, nos ponemos límites, consideramos válida sólo una de las partes, creamos una imagen incompleta de lo que somos, sin considerar el extremo opuesto, al cual también pertenecemos. Porque una persona que se considere "tonta" dejara pasar muchas oportunidades, trabajos, estudios por el hecho de no verse capaz, cuando la capacidad es algo variable según la competencia de la que se trate. Yo puedo no ser muy bueno en matemáticas, pero ser muy hábil en música.

Los pensamientos autocríticos aparecen en un diálogo interno por mi cabeza con frases como: "Soy…", "no puedo", “Soy inútil", "Nunca lo voy a conseguir", etc. Esto sólo nos acorta nuestra capacidad de actuar, nuestras decisiones y, no nos permite ser capaces de ver todo nuestro potencial que llevamos dentro, nuestras posibilidades completas como persona. Todos tenemos ambos extremos de las polaridades, nadie es muy bueno ni muy malo, optimista o negativo, extrovertido o introvertido y nos situamos en una posición diferente según la situación y la competencia en la que nos encontramos. Darse cuenta de ello posibilita a la persona construir su verdadera identidad, pudiendo desarrollar todas sus potencialidades.

Porque todos somos un poco de todo.


lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Qué es la Psicología?

Buena pregunta, tiene distintas acepciones:

  • Se la conoce como el puente entre la filosofía y la fisiología
  • Es la ciencia que estudia la conducta y  los procesos mentales.
  • Proviene del griego: psico (actividad mental o alma) y logía (estudio)

    
     Es la más misteriosa para el público y la que tiene más malentendidos. Porque no es fácil explicar desde el método científico: ¿Qué motiva nuestro comportamiento?¿Cómo funciona nuestra mente?¿Por qué sufrimos?

En España es una carrera de la rama de Ciencias de la Salud. Anteriormente considerada una licenciatura, ahora con el nuevo Plan Bolonia es un Grado y se ha reducido todo a 4 años.  Para acceder necesitas unas notazas 8.33, 9.24, 7.50,… todo depende de la universidad en la que quieras estudiar. Ten en cuenta que eso también condicionara tu statu quo, no es lo mismo sacarse psicología por la U.N.E.D, que por la Autónoma o la Complutense aunque a la hora de la verdad todo el mundo “barre para su casa”  y su universidad es la mejor. Así que vete poniendo las pilas si quieres ser todo un Graduado en Psicología.

El camino será duro, te preparas para hacer una buena carrera con su Sprint final si quieres terminar en los 4 años prometidos. Tú piensa que lo importante es llegar a la meta sin importar el puesto que ocupes, porque como solemos decir “los últimos serán los primeros”.

Los primeros años puede que los pases en la cafetería, pero luego tu vida se reducirá a estudiar, estudiar, estudiar y si te queda tiempo te aprenderás los criterios diagnósticos del DSM-IV TR con ejemplos de personas que conoces. Esa será tu arma mas todo el arsenal de test psicológicos, autorregistros, la entrevista clínica, tratamientos psicológicos, terapia…Te preparas para una batalla en la que tienes que llevar siempre bajo el brazo el código deontológico.

¿Y después?  Te das cuenta que todo el mundo habla de psicología, todos tienen su propia visión de lo que es y a sus ojos tú no sabes nada. Te dirán que lo que necesitas es práctica, un máster (porque sin él no eres nadie), o que tienes que invertir el tiempo, en sacarte una oposición: PIR, instituciones penitenciarias, orientadores de institutos… y hasta el vendedor de tu barrio “que sabe más de psicología que tú” te dirá lo que tienes que hacer. Otra opción que te venderán es que esperes al señor de todos los master: El General Sanitario, aunque eso conlleve estar casado y con hijos.

Porque queridos lectores,  la psicología es todo un mundo que significa cosas distintas para distintas personas.

Muchas personas se imaginan a individuos con bata blanca, un hombre con acento centroeuropeo o argentino psicoanalizando a un paciente,  una persona tratando de ejercer un control sobre su mente, o en el peor de los casos con una bola de cristal adivinando el futuro.

Y esto te da que pensar: ¿qué clase de psicólogo quiero ser yo?